martes, 1 de diciembre de 2015

Capítulo 1

30 de Noviembre del 2015. 23:13 horas comienzo a escribirles. No me da vergüenza contarles que les escribo en pijama y desde mi cama. Es que creo, que cuando estamos acostados antes de dormir, pensamos un poquito más.

Mañana empieza el último mes del año. ¿Qué significa? Vacaciones. Navidad. Fiestas. Verano. Si, pero también significa que pasó un año más de tu vida. El mío, espectacular.

Mi 2015 empezó con un enero aburrido por demás. Todas mis amigas del secundario estudiaban para ingresar a la universidad, iban al cursillo y demás. Yo ya había ingresado, en diciembre. Había ingresado al Colegio Universitario de Periodismo. Octava en la lista de méritos. Si, una ñoña. El ingreso fue muy fácil, admito que no estudié mucho, y que lo del puesto lo digo porque me gusta decirlo. Suena lindo.

Volvamos a mi enero aburrido. Entre tanto aburrimiento me replanteé si realmente me gustaba el periodismo, cuando desde cuarto año del secundario dije que iba a estudiar para ser intérprete.

En fin, empezó febrero y corrí a inscribirme a la Facultad de Lenguas de la Universidad Nacional de Córdoba. Si, estaba tomando la decisión de estudiar para un ingreso más. Al otro día empezaban las clases. Me tocó a la tarde, no me gustó, me cambié a la mañana. Hice amigas, que hoy conservo, aunque la Facultad se haya puesto en mi contra y me haya cambiado de comisión.

Llegó marzo y para mi suerte mientras empezaba a cursar una carrera estaba estudiando para los exámenes de ingreso a la otra. Una loca, ya se. Por suerte también, me fue bastante bien. En abril empecé las clases en la nacional y mi vida fue tomando un ritmo bastante movidito. Cursaba todos los días en ambas facultades. Si, pasé más horas arriba de un bondi o en un aula que en mi casa probablemente.

Mayo, Junio, Julio, Agosto, Septiembre, Octubre y llegamos a Noviembre. ¿En qué momento se pasó primer año? No importa. Lo que importa es que pasó.

Pasó. Y me encantó.

Me encantó aprender a dejar de lado (un poquito) mi timidez, mis prejuicios, mis comodidades, mi vagancia, mis malos humores (a veces) y me encantó aprender cosas nuevas. No sólo en lo académico, que el cerebro me explota de conocimiento, sino también en lo humano.

Aprendí que no todos creemos en las mismas cosas, ni tenemos los mismos valores, ni nos divertimos de las mismas formas. Aprendí que si hay un lugar donde vas a encontrar gente igual de rara que vos, es en la facultad. Aprendí que no siempre decimos todo lo que queremos decir a través de las palabras. Y sobre todo aprendí que si uno quiere, puede. Puede si realmente quiere. "Puede, si fija objetivo, hace foco, y no se desconcentra." Esas son palabras de un señor, que el nombre no voy a dar, pero que es uno de mis nuevos ídolos y solo lo escuché hablar una vez. Pero dijo tanto, y tantas cosas importantes, y coherentes, y motivantes, que lo tomé como un consejo y no me lo dejo de repetir.

Por eso les escirbo también, porque abriendome en la intimidad de mi blog, sueño, siempre soñé con ser escritora. Y estos son mis primeros pasos.

Aprendí tantas cosas, que si le pongo puntaje al año, del uno al diez, es diez.

Permiso para escribir. Prometo mejorar. Gracias por leer.

1 de Diciembre del 2015. 00:03 horas termino de escribirles. Un placer.

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