lunes, 20 de junio de 2016

-dos mundos, dentro de uno- pienso.

Allá ella, acá yo.

Allá, en Tel-Aviv Israel, ella. Acá, en Córdoba Argentina, yo.

Allá ella, Linoy de 18 años rindiendo las integradoras finales de la secundaria. Acá yo, Guillermina de 19 años, terminando el primer semestre de segundo año de la facultad.

Allá ella, con padres separados, pero con 4 hermanos, viviendo en una casa de 3 pisos con 4 autos a disponibilidad. Acá yo, con padres separados, pero con 2 hermanas, viviendo en dos casas diferentes durante la semana, y con 1 auto a disponibilidad.

Allá ella, en el primer mundo (y viviendo en guerra). Acá yo, en el tercer mundo (y pasando terrible crisis económica).

Allá ella, practicante del judaísmo kosher. Acá yo, que creo que creo en Dios, pero en la Iglesia Católica no.

Allá ella, que cuando termine la secudaria entra al servicio militar obligatorio. Acá yo, que cuando me egresé, decidí estudiar.

Sí, así como leyeron. "Servicio Militar Obligatorio"; servicio porque como viven en constante guerra es un servicio que le brinda la comunidad israelí a la misma comunidad israelí; militar, no hay nada que aclarar y sí, obligatorio para todos aquellos (hombres y mujeres) que cumplan la mayoría de edad.

No puedo ni si quiera imaginarme lo que es vivir en guerra. GUERRA señores, así tal cuál en las películas, donde caen bombas desde aviones, y que pueden caer en la puerta de tu casa y destruir todo lo que eras y tenías, todo. Y así vivir, en un lugar en donde para ir a la escuela, cruzas constantemente militares armados, en donde si escuchas una sirena entras en pánico, porque puede ser que otra vez estén atacando a tu país.

Y a eso se estaba por someter Linoy, con 18 años; recién salida de la secundaria. -Que horror- pienso mientras mi tío del corazón decía que ella, la hija de su esposa, una nena de sólo 18 años, Linoy, podía tener suerte y que le toque servir en la esfera "Inteligencia", donde -la puede pasar bastante bien- decía mi tío.

Un entrenamiento militar que consta de dos meses en los que literalmente te enfrentas a una serie de actividades que requieren del manejo de armas, (si las que se usan en las guerras de las películas), un estado físico que no todos tienen, y demás cosas que no sé ni quiero imaginar.

Después de esos dos meses, te asignan a una sección por seis meses, y puede que tengas la puta suerte de que te toque "campo de guerra", que sí son los que van y le ponen el pecho a la bala por su patria, por su bandera, por su familia y su país. O puede que tengas un poco mas de buena suerte y te toque "Deportes" como a la hermana más grande de Linoy, que hoy tiene 22 años y es jugadora profesional de Voley, y sobrevivió al Servicio Militar. Sí, digo sobrevivió porque hay chicos que no. -al chico que vivía al lado de casa lo mató uno de sus compañeros durante el entrenamiento por no verificar las coordenadas de la dirección de la bala- contaba mi tío mientras a todos en la mesa se nos llenaban los ojos de lágrimas. Y no es que era la primera vez que practicaban esa rutina, -hay dos entrenamientos- cuenta mi tio, -primero en seco, es decir sin balas, y después el que llaman "el mojado", que ahí si es con balas y es como si estuvieras en la misma guerra- dice y toma agua porque se le seca la garganta.

-Hay gente de mi edad, que nunca tuvo la posibilidad de estudiar- pienso y me duele el pecho, como si me estuvieran golpeando justo en el corazón. -ni de estudiar, ni de viajar, ni de tomarse un año sabático, ni de nada de lo que yo sí-

Mientras mi tío sigue contando historias del Servicio Militar, y como se vive la guerra en Israel, yo me quedo pensando, en que me encantaría conocer a Linoy, y preguntarle que opina sobre esto a lo que se va a enfrentar, y preguntarle si tiene miedo, miedo de no volver a su casa nunca, miedo de meter la pata y poner en juego la vida de uno de sus compañeros, miedo de que le toque matar a un árabe. Pienso también en su mamá, Sigalit, que es una mujer increíble y súper fuerte, que siente, que sintió cuando se fue su hija mayor, que siente ahora que se va Linoy, que va a sentir en dos años cuando le toque a Thor, y asi con los otros 3 hijos que tiene.

-pero estarán acostumbrados- supongo. -que horror- pienso de nuevo. -hay gente que está acostumbrada, y que da por sentado que le va a tocar ir al servicio militar a los 18 años sabiendo que capaz que no sobreviva- me digo a mi misma. Y una vez más me pregunto -que mierda le pasa a la humanidad que cosas como "vivir en guerra" pasaron a ser tan normales-

Nadie piensa en los sueños de esos jóvenes. Nadie les da la oportunidad de elegir. Nadie les pregunta si quieren, si se animan, si quieren tanto a su bandera como para dar la vida por ella. A nadie le importa si esos chicos y chicas querían ser militares, médicos, ingenieros, astronautas, arquitectos, periodistas, abogados, viajeros,etc. Nadie les preguntó si están dispuestos a perder la vida.

Nadie en Israel se hace esos planteos, porque vivir en guerra es parte de ellos.

Y todo porque por arriba hay intereses que poco tienen que ver con hacer del mundo un lugar mejor.

Allá ella, por ir a la guerra. Y acá, yo escribiendo esto.




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